Son noticia los que manejan mal y hacen mucho daño con
sus vehículos, porque los conducen como armas mortales.
Son noticia los famosos, por el arte, el deporte o por
los escándalos que desatan, casi como si todo fuera lo mismo.
Protagonistas de nuestro día a día, parecen ser más
los que desordenan la sociedad que los que la construyen con esfuerzo, ladrillo
por ladrillo.
Sólo unos pocos se visualizan en las portadas de la
prensa, pero somos muchos más los argentinos que compartimos este espacio de historia y
geografía, nuestra “Patria”.
¿Qué hay de los invisibles? Los que figuran en los
censos de población y no se ven en los medios. ¿Dónde están? ¿Qué están
haciendo cada día?
Tanto mostrar “modelos” de mentira y criminalidad,
muchos de esos invisibles están tratando de vivir sus vidas como ven que lo
hacen los protagonistas de la prensa. Desean el éxito y la fama, lo cual no
tiene nada de malo, pero lo hacen por caminos equivocados. Siguen modelos
efímeros, aunque como tienen pocos recursos y muchas trabas, se angustian al no
llegar.
No son los únicos, ni los más numerosos. Hay mucha
gente en la pavada. Y hasta parece que cada día hay más. Pero no son la
mayoría.
La mayoría labura cada día. La mayoría tiene una familia
y la lleva lo mejor que le sale. La mayoría desea el verdadero amor y lucha por
conquistarlo, cada día. La mayoría sufre cuando se equivoca e intenta reparar
los errores. La mayoría se escandaliza de los escándalos y espera soluciones y
vida en paz. Esta mayoría es invisible para los registros diarios de la fama.
Pero es la porción de la sociedad que hace posible, cada día, su existencia.
La mayoría tiene fe, aunque lo exprese de muy
diferentes formas. La mayoría espera de Dios lo que ya no puede esperar de los
hombres, y hace bien, porque sólo en Dios hay que poner la confianza.
Tal vez piensen que soy demasiado optimista al decir
esto. No es que ignore que nos falta mucho para ser lo que deberíamos ser. Pero
en cada niño que crece, en cada joven que pasa, aun en los que parecen ya
perdidos por las adicciones y los vicios que les venden los corruptos, se puede
visualizar la esperanza. Porque a los pibes, cuando tienen alguna posibilidad, por pequeña que
sea, les brillan los ojitos y se les despiertan las ganas de ser felices de verdad. Y
muchos lo logran, aun ahora, aunque sigan pareciendo invisibles.
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