sábado, 4 de julio de 2015

¿Se puede educar hoy?

A raíz del caso de la profesora “sacada” que se viralizó en las redes y la prensa toda, lo que más me llenó de asombro no fue tanto el desborde de la docente, cuanto la reacción de la mayoría de los comentarios. Prácticamente todos justificaban a la docente y muy pocos hacían salvedad de que debió reaccionar mejor. Tal parece que pocos pensaran que haya un modo mejor para responder al problema, y esto es parte también del problema.

No conozco a la docente, pero a raíz del suceso he podido tomar mayor conciencia de la tremenda gravedad de la situación del sistema educativo. Objetivamente no es posible justificar las expresiones de violencia que se escucharon en la grabación. Aunque al leer los comentarios y conocer toda la polémica que se desató, se puede llegar a comprender que esta “anormalidad” suceda y que se repita por casi todos lados.

A los que tenemos la dicha de enseñar en colegios donde aún es posible el orden, el respeto y la disciplina debidos e indispensables al proceso educativo de niños y adolescentes, igualmente nos duele que pueda darse este desastre, sin que se tomen medidas eficientes para solucionarlo.

Este clima de generalizada violencia, de indiferencia ante el aprendizaje, de absoluta falta de respeto, parece ser invisible a la mirada de las autoridades gubernamentales, quienes deben proveer el derecho constitucional a la educación. Vemos que se sigue insistiendo, gobierno tras gobierno, en las mismas “genialidades” pedagógicas, que nos llevan de mal en peor. Estamos formando generaciones de ignorantes irresponsables, y pareciera estar todo bien para padres y gobernantes.

Los niños y jóvenes en los colegios, tienen un derecho fundamental, el derecho a estudiar y aprender. Y eso supone que no deben estar vestidos de cualquier manera, peinados de cualquier forma, haciendo cualquier cosa; porque, aunque estos ejemplos parezcan pequeñeces superadas, lo contrario es el caos en el que están la mayoría de las escuelas. Por buscar una muy falsa “inclusión”, hemos formado verdaderas selvas anárquicas, donde resulta imposible enseñar y aprender.

Los docentes se ven impotentes, los padres resultan cada día más ausentes y hasta cómplices, y las autoridades absoluta y culpablemente ineptas para cumplir su deber.

Pero no hay manifestaciones populares contra este desquicio. Nos importa la inseguridad, la inestabilidad económica y el fútbol para todos, pero las causas de nuestras mayores fragilidades, las que producen todos los demás males, esas no nos preocupan. Mientras no nos ocupemos, todos, de este gran problema, estaremos condenados a la desaparición como sociedad de personas libres y soberanas. Cualquier idiota con plata nos dominará. Ahora cambian las autoridades, ¿harán algo mejor de lo que se ha hecho hasta ahora? No lo escuché en ningún debate, pero ruego a Dios que al menos lo intenten seriamente.

No debió “sacarse” la docente, pero más importante es que no debió tener motivo para hacerlo. Y eso es responsabilidad de todos y debemos exigirlo a las autoridades.

1 comentario:

  1. El problema de la educación no esta tanto en la escuela como en las familias, lo que pasa en la escuela es pura consecuencia.

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