En estos días trascendieron distintos dichos del Papa
Francisco sobre la drogadicción en la Argentina. Dijo lo que todos sabemos,
aunque no podamos reunir las pruebas para ir a un tribunal (¿no habrá fiscales
que lo sepan?). Lo vemos a diario en los efectos, lo oímos en las charlas de
amigos, lo deducimos de las noticias policiales.
Con asombro escuchamos también en estos días a
funcionarios de alto nivel negar, frescamente, lo que es para todos evidente: que
aquí hay droga, hay mucha, hay en todas las clases sociales y que mucha es de
fabricación nacional (con plantaciones descubiertas casi a diario). ¿Cómo se
puede negar esta realidad? Sólo lo pueden negar los necios y los cómplices.
Estamos de acuerdo en que la droga-dependencia es un
flagelo que carcome la sociedad misma. Es un veneno maldito que nos mata a los
jóvenes y aún a los niños. También estamos de acuerdo que se trata de un
negocio que le da mucho dinero a un número, cada vez mayor, de delincuentes de lesa humanidad, muchos de los cuales
tienen que ser funcionarios o empresarios con altos niveles de autoridad y
poder. Lo digo porque es necesario que este tráfico perverso sea permitido por la autoridad
para funcionar como funciona, de lo contrario los narcotraficantes estarían
todos presos y no lo están.
Quiero decir algo que resulta evidente al más
superficial de los análisis, y es que el narcotráfico es el negocio de muchos
de nuestros políticos y tiene otro montón más de cómplices silentes que los
dejan actuar.
Alguno dirá que esto pasa porque hay jueces y policías
en el negocio y yo agrego que también hay kiosqueros y amas de casa y lo que se
te ocurra, pero todos esos pueden ser cómplices porque los que manejan el
negocio son gobernantes con poder y con impunidad.
Es hora de averiguar de dónde sacan la plata para las
campañas los candidatos. Hay que exigirles las facturas y demás comprobantes. Y
al que no los muestre, tenerlo por cómplice o simple delincuente.
Señores candidatos, de todos los cargos electivos,
anímense a mostrar pruebas de que el dinero con el que cuentan no está manchado
de sangre del narcotráfico. Si no lo pueden mostrar… es que lo tiene sucio y
deberían estar presos.
Este es un punto nada más, uno muy grave, hay otros.
Lo seguiremos analizando, lo seguiremos pensando. Pero mientras tanto, ya tienen
tema para sus próximos discursos: prueben
que no son narcotraficantes o tendremos que pensar que sí lo son, y
negarles el voto.
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