sábado, 14 de marzo de 2015

Los candidatos y las drogas

Este año hay que elegir gobernantes. Debemos elegir en todas las instancias y en múltiples actos electorales. Hay que pensar bien y, aunque un voto es solo un voto, si al pensar bien ayudo a otros a hacerlo, se van sumando votos y votos.

En estos días trascendieron distintos dichos del Papa Francisco sobre la drogadicción en la Argentina. Dijo lo que todos sabemos, aunque no podamos reunir las pruebas para ir a un tribunal (¿no habrá fiscales que lo sepan?). Lo vemos a diario en los efectos, lo oímos en las charlas de amigos, lo deducimos de las noticias policiales.

Con asombro escuchamos también en estos días a funcionarios de alto nivel negar, frescamente, lo que es para todos evidente: que aquí hay droga, hay mucha, hay en todas las clases sociales y que mucha es de fabricación nacional (con plantaciones descubiertas casi a diario). ¿Cómo se puede negar esta realidad? Sólo lo pueden negar los necios y los cómplices.

Estamos de acuerdo en que la droga-dependencia es un flagelo que carcome la sociedad misma. Es un veneno maldito que nos mata a los jóvenes y aún a los niños. También estamos de acuerdo que se trata de un negocio que le da mucho dinero a un número, cada vez mayor, de delincuentes de lesa humanidad, muchos de los cuales tienen que ser funcionarios o empresarios con altos niveles de autoridad y poder. Lo digo porque es necesario que este tráfico perverso sea permitido por la autoridad para funcionar como funciona, de lo contrario los narcotraficantes estarían todos presos y no lo están.

Quiero decir algo que resulta evidente al más superficial de los análisis, y es que el narcotráfico es el negocio de muchos de nuestros políticos y tiene otro montón más de cómplices silentes que los dejan actuar.

Alguno dirá que esto pasa porque hay jueces y policías en el negocio y yo agrego que también hay kiosqueros y amas de casa y lo que se te ocurra, pero todos esos pueden ser cómplices porque los que manejan el negocio son gobernantes con poder y con impunidad.

Es hora de averiguar de dónde sacan la plata para las campañas los candidatos. Hay que exigirles las facturas y demás comprobantes. Y al que no los muestre, tenerlo por cómplice o simple delincuente.

Señores candidatos, de todos los cargos electivos, anímense a mostrar pruebas de que el dinero con el que cuentan no está manchado de sangre del narcotráfico. Si no lo pueden mostrar… es que lo tiene sucio y deberían estar presos.

Este es un punto nada más, uno muy grave, hay otros. Lo seguiremos analizando, lo seguiremos pensando. Pero mientras tanto, ya tienen tema para sus próximos discursos: prueben que no son narcotraficantes o tendremos que pensar que sí lo son, y negarles el voto.

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