Pero, ¿acaso con el fin de este año no vendrá, Dios
mediante, el comienzo de otro nuevo? Sí, es lo más probable.
Algunos esperan las “fiestas”, así en general, la
oportunidad de celebrar, de festejar, recibir regalos. No les importa si hay un
Papá Noel o no. Ya son grandes y no se la creen, sólo esperan la fiesta y el
regalo.
En los últimos años, se ha visto aumentar la oferta
comercial de los “Pesebres”, junto a los arbolitos (los de las lucecitas de
colores, y también los de moneda extranjera) y demás adornos navideños.
Creo que las múltiples campañas de información, han
dejado menos ignorantes acerca del verdadero sentido de la Navidad. Son más los
que han oído que la Navidad celebra el nacimiento de Jesús. Son menos los que
ignoran que ese Jesús, al que suelen ver en la cruz, es el mismo Niño del
pesebre.
La información se ha dado y ha llegado. No debemos
dejar de anunciarlo, todavía más. No puede ser que lleguemos a la fiesta y
muchos no sepan de qué se trata.
Es una fiesta para todos y todos deberíamos
prepararnos muy bien para ella, ya que es una fiesta para nosotros. Dios se da
a los hombres en la pequeñez de un niño envuelto en pañales. Todo Dios, el
inmenso Dios que no puede ser abarcado por el universo entero. El creador se
hace creatura, por amor a la creatura.
La noticia de la Navidad, la historia que
celebraremos, los hechos pasados siempre presentes, nos aprovecharán tanto más,
cuanto más los comprendamos. Como nos pasa con algún libro o película bien
hechos, con profundo mensaje. Nos gusta releerlo, volver a ver la película,
profundizar más en sus símbolos y en su mensaje. Así debemos tratar la Navidad.
Estamos en el tiempo previo, pero es muy cortito y
pasa rápido, entre tanto cierre de año, de cosas, de preparativos, de otras
noticias menos importantes, pero más llamativas.
Repasemos la Historia en casa, con los demás miembros
de la familia. La tenemos en los evangelios, especialmente en la versión de San
Lucas, que lo pone con más detalle.
Busquemos entender más y más el sentido del mensaje.
Él ha venido ya y lo celebramos, pero va a volver y lo esperamos.
Se acaba un año y empezará otro, siempre, hasta que Él
vuelva, entonces será el premio para quien haya entendido y vivido bien la
Navidad.
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