sábado, 22 de febrero de 2014

La lluvia más dañina

La lluvia es un fenómeno natural Incluso cuando se desborda, porque son sus ciclos. Los caminos que se rompen y las casas que se caen, al paso impetuoso del agua, son obras del hombre, la lluvia no sabe nada de ellos y el agua pasa por donde siempre pasó. En todo caso, resulta tonto el hombre que no respeta las leyes de la hidráulica.

Cuando llueve, lo único que se puede hacer es… dejar que llueva.

Hay otras lluvias que caen sobre los hombres y que no responden a leyes naturales. Que producen daños mayores y más profundos. Que podrían ser evitados por quienes tienen la autoridad.

Una de estas lluvias artificiales y malignas es el narcotráfico. Como la lluvia, empezó despacito Parecía un problema solo de algunos pocos. Pero el aguacero siguió y siguió. Hoy ya es un diluvio y parece no tener fin.

Esta lluvia maldita arrasa con todo, porque el que se deja mojar por ella, empieza a querer ahogarse en su cauce. Se quiebra toda moral y cualquier cosa vale para conseguir entrar en su torrente. Empapados en esta lluvia, trastornados por ella, los hombres se animan a todo lo que los lleva a la destrucción de sí mismos y de los demás.

Es falso pensar que “sólo será un poquito”, que es “un asunto privado, que cada uno es libre de tomarlo”. Nunca es “un poquito” jamás se queda en lo privado, siempre daña a los demás. Nadie tiene “derecho” a drogarse, de la misma manera que nadie tiene “derecho” a emborracharse, por mucho que le guste. En estado de enajenación, cosa que produce el exceso de alcohol y el simple consumo de drogas, el individuo se convierte en un peligro social, y eso es lo que hace que no tenga derecho a hacerlo.

Escuché que el SEDRONAR está haciendo un buen trabajo, ahora, en la atención de las víctimas. A las víctimas de las adicciones hay que ayudarlas, hay que tratar de recuperarlas. Eso está bien. Pero enfrentar el problema de la droga, sólo atendiendo a las víctimas, es muy estúpido. Cada vez habrá más víctimas, porque se trata de una “guerra”. Un verdadero ejército invasor está ocupando el territorio de la Patria. Sin otra ley que el conseguir más y más dinero a como dé lugar, nos están destruyendo. La guerra no se enfrenta con “enfermeros”. Eso lo hacen los derrotados, los que ya no quieren combatir y sólo van a recuperar sus bajas. El narco tiene cómplices entre los que gobiernan, entre los jueces y entre las fuerzas de seguridad. Pero aún es posible reaccionar. Que nuestros dirigentes se tomen en serio este flagelo y den la batalla que se debe dar, sin cobardías y sin complicidades. Ojalá reaccionen, pues hasta ahora no lo han hecho. ¡Impulsemos la resistencia contra el narco invasor!

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