viernes, 17 de julio de 2015

Doctrina Social cristiana

(Nota: Este pequeño aporte no pretende agotar la Doctrina Social de la Iglesia, solo referirse humildemente a lo dicho al respecto por el Papa Francisco, en su reciente visita a Latinoamérica.)
 
Es claro que lo que ha dicho el Papa Francisco, en su última gira, va a dar mucho que hablar.

Tal vez no dijo nada nuevo, pero lo dijo de un modo nuevo. El Magisterio de la Iglesia ha dejado claro, en muchas de sus páginas doctrinales y desde hace mucho tiempo que, así como la ideología marxista es intrínsecamente perversa, así también el liberalismo, sustento ideológico del capitalismo liberal, es pecado, un pecado social, grave y destructivo. El comunismo, sistema que surge de aplicar el marxismo, se cayó definitivamente y solo pervive en los ensueños utópicos de una minoría intelectualoide. No sólo fracasó en la ex-Unión Soviética, dejando millones de víctimas. Ya ni siquiera existe en China o en Cuba, lugares donde aún se ve la estrella roja, pero donde sus economías, en manos de castas dominantes, sólo repiten las normas del capitalismo salvaje.

El Papa alzó fuerte la voz sobre las nefastas consecuencias de lo que llamó “estiércol del diablo”, definiendo así la avidez liberal por el dinero; causante de tantas esclavitudes modernas y productor de tantas guerras.

Pero no opuso comunismo a capitalismo, o viceversa, con esa falsa y popular idea de que no existen más que esas dos opciones. Les habló a los que imaginan socialismos superadores, sobre las mismas líneas equivocadas. Los felicitó por sus acciones en bien de los más pobres, pero les indicó un camino distinto y realmente superador de las irrealidades ideológicas. Incluso les advirtió que, por más sinceras que sean sus intenciones, las ideologías siempre terminan en los totalitarismos opresores de los más pobres y pequeños.

En su viaje apostólico, no sólo hubo palabras y discursos, sino también gestos muy significativos. La torpe idea del Presidente de Bolivia de regalarle un extraño engendro, de la ya desaparecida teología de la liberación filomarxista, quedó sepultada bajo un sinnúmero de testimonios de heroicas realidades cristianas, visibilizadas por la oportunidad brindada por la Visita Papal.

El sistema no da más, ¡hay que cambiarlo! No volviendo atrás, ni a las ideologías del siglo XX, ni a las utopías de antiguos supuestos buenos tiempos.

Hay que ser realistas, tampoco es algo que se consiga tan fácilmente, pero es un modo realmente posible en el que se pueden ir dando pasos concretos.

Tres cosas les propuso conseguir a los Movimientos Populares. Primero hacer efectiva la mejor distribución de los bienes, con acceso a la educación, deporte, recreación; recurriendo a las ayudas sociales sólo como excepción pasajera en la búsqueda de crear fuentes de trabajo dignas. En segundo lugar, seguir procurando unir a los pueblos en el camino de la paz y la justicia. Tercero, cuidar realmente, en lo que esté al alcance de cada uno, de la “casa común”.

A la avaricia del sistema, el Papa pidió oponer la caridad efectiva y afectiva. ¡Se puede!

sábado, 4 de julio de 2015

¿Se puede educar hoy?

A raíz del caso de la profesora “sacada” que se viralizó en las redes y la prensa toda, lo que más me llenó de asombro no fue tanto el desborde de la docente, cuanto la reacción de la mayoría de los comentarios. Prácticamente todos justificaban a la docente y muy pocos hacían salvedad de que debió reaccionar mejor. Tal parece que pocos pensaran que haya un modo mejor para responder al problema, y esto es parte también del problema.

No conozco a la docente, pero a raíz del suceso he podido tomar mayor conciencia de la tremenda gravedad de la situación del sistema educativo. Objetivamente no es posible justificar las expresiones de violencia que se escucharon en la grabación. Aunque al leer los comentarios y conocer toda la polémica que se desató, se puede llegar a comprender que esta “anormalidad” suceda y que se repita por casi todos lados.

A los que tenemos la dicha de enseñar en colegios donde aún es posible el orden, el respeto y la disciplina debidos e indispensables al proceso educativo de niños y adolescentes, igualmente nos duele que pueda darse este desastre, sin que se tomen medidas eficientes para solucionarlo.

Este clima de generalizada violencia, de indiferencia ante el aprendizaje, de absoluta falta de respeto, parece ser invisible a la mirada de las autoridades gubernamentales, quienes deben proveer el derecho constitucional a la educación. Vemos que se sigue insistiendo, gobierno tras gobierno, en las mismas “genialidades” pedagógicas, que nos llevan de mal en peor. Estamos formando generaciones de ignorantes irresponsables, y pareciera estar todo bien para padres y gobernantes.

Los niños y jóvenes en los colegios, tienen un derecho fundamental, el derecho a estudiar y aprender. Y eso supone que no deben estar vestidos de cualquier manera, peinados de cualquier forma, haciendo cualquier cosa; porque, aunque estos ejemplos parezcan pequeñeces superadas, lo contrario es el caos en el que están la mayoría de las escuelas. Por buscar una muy falsa “inclusión”, hemos formado verdaderas selvas anárquicas, donde resulta imposible enseñar y aprender.

Los docentes se ven impotentes, los padres resultan cada día más ausentes y hasta cómplices, y las autoridades absoluta y culpablemente ineptas para cumplir su deber.

Pero no hay manifestaciones populares contra este desquicio. Nos importa la inseguridad, la inestabilidad económica y el fútbol para todos, pero las causas de nuestras mayores fragilidades, las que producen todos los demás males, esas no nos preocupan. Mientras no nos ocupemos, todos, de este gran problema, estaremos condenados a la desaparición como sociedad de personas libres y soberanas. Cualquier idiota con plata nos dominará. Ahora cambian las autoridades, ¿harán algo mejor de lo que se ha hecho hasta ahora? No lo escuché en ningún debate, pero ruego a Dios que al menos lo intenten seriamente.

No debió “sacarse” la docente, pero más importante es que no debió tener motivo para hacerlo. Y eso es responsabilidad de todos y debemos exigirlo a las autoridades.