Esto pasó con Jesús, pero los resultados de la
historia resultaron bien distintos de lo que pudo pasar a este grupo imaginario
de amigos desamorados.
Jesús se mostró “poderoso en obras y palabras”, es del
único hombre del que se pudo decir, sin excepciones, que “pasó haciendo el
bien”. Jesús prometió a sus seguidores el Reino eterno y feliz, que “nadie les
podrá arrebatar”. Invitó a sus discípulos a seguirlo por su mismo camino, en la
confianza de alcanzar con Él el triunfo prometido y para animarlos realizó
portentosos milagros. “Jamás se dijo de alguien que le diera la vista a un
ciego de nacimiento” y Él lo hizo. resucitó muertos, curó todo tipo de
enfermedades y se mostró poderoso ante el demonio.
Habló, ciertamente, de que debía librar un combate, que
sería entregado y sentenciado, y declaró que triunfaría al tercer día. Esto del
combate los tenía perplejos. Tanto que no entendían de qué hablaba cuando decía
de “resucitar de entre los muertos”.
Un día ocurrió lo tan temido. Llegó “la hora” anunciada.
Fue herido el pastor y se dispersaron las ovejas. Todos los abandonaron, Judas
la entregó y Pedro lo negó tres veces. Todos huyeron y se encerraron llenos de
temor.
Unos días después y estando pendiente la orden de
captura y muerte para sus seguidores, los cobardotes de la Pasión, comienzan a
predicar de Él. Los que lo negaron mientras andaba en vida mortal, después de
muerto y entregado, lo proclaman como al vencedor del pecado y de la muerte.
Los que se achicaron durante el combate y se escondieron llenos de miedo ante
la frustración del calvario, aparecen enfrentando a todos, sin temor alguno.
Los que pensaron que no podía salvarse a sí mismo de la cruz, ahora están
seguros de que los salvará a ellos de todo mal.
¿Qué pasó? Algunos dicen que no murió, sino que,
aprovechando una distracción, se fugó. ¡Absurdo e increíble!. Otros, que de tanto que lo querían, los
discípulos se imaginaron que había resucitado; es decir: más de 500 fantasiosos enfrentando la muerte, de un día para el otro y sin ninguna razón. ¡Increíble!
¡No! Sólo una cosa puede explicar que estos que fueron
cobardes, se hayan vuelto tan valientes y, todos sin excepción, hayan dado su
vida por este anuncio; esa cosa es que de verdad lo vieron y comprobaron que
había resucitado de entre los muertos.
¡Vive y puede vivificarnos!.
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