sábado, 24 de mayo de 2014

Patria maltratada

¡Gloria a los héroes fundadores de la Patria! A los que por la causa común perdieron hasta la vida, con honestidad y valentía. A los que depusieron sus propios intereses por el beneficio de la Nación. A los nobles herederos de la nobleza antigua recibida de la España fundadora y luego traidora de sus mismos ideales originales. Los que supieron construir, con la argamasa de su propia sangre, la gloriosa Nación que heredamos. Debemos honra a aquellos que nos dieron a luz como Nación, autónoma primero e independiente después. Tenemos que recordar y valorar el esfuerzo sobrehumano, de los que supieron contagiar estos nobles ideales a los demás pueblos de la América del Sur.

La Patria nació con una unidad de destino que trascendía sus propias fronteras, el ideal que conjugaba el bien de los pueblos que la formaban, uniendo en una única empresa la defensa de la fe y del legítimo patrimonio material.

¡Qué lejos estamos de aquellos héroes!

Hoy, lo que no se arregla a un tanto por ciento de coimisión, no se hace.

¿Algún partido político ha entregado, alguna vez, a la justicia a un corrupto de entre sus filas? Ninguno, jamás. Y ¿de dónde salen los que roban el erario público? ¿Acaso vienen de otro planeta?. ¿Tal vez son extranjeros infiltrados en el tesoro nacional?

Y ¿con qué gente se forman los gobiernos? ¿Acaso los importamos de otros pueblos?

¿Quiénes son pues los corruptos? ¡Nosotros!. Los herederos de una gloria que hemos dilapidado y ensuciado con nuestra indolencia o con nuestra complicidad.

Somos nosotros, yo, usted, todos y cada uno. Nos hacemos culpables siempre que toleramos a los corruptos, a los deshonestos, a los asesinos de guante blanco, a los criminales de la droga y del libertinaje moral, a los que roban mucho y a los que roban poquito. A los “vivos” que compran barato lo que otros roban. A los que prefieren vivir de arriba, como sea, antes que trabajar honestamente.

Pero no vaya a pensar que yo creo que está todo mal en la Argentina. Ni por lejos.

Todos los días veo jóvenes que no se conforman con que las cosas estén mal y se ponen a hacer el bien, de muchas y muy variadas formas, cristianos y de otros credos. Uno sólo de estos jóvenes vale más que un millón de los corruptos que parecen manejar los hijos de la sociedad. También al principio de la Patria fueron un puñado los valientes que se levantaron y pusieron las cosas en orden.

Nos hemos dejado caer, ya es hora que comencemos a levantarnos. Todavía podemos construir el ideal de nuestros fundadores. Si no lo procuramos, no mereceremos tener Patria.

María Santísima del Luján, cuyos colores viste la Patria, ¡ayúdanos a salvarla!

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