sábado, 13 de febrero de 2016

Una bonita película

Por una de esas cosas de lo que creemos es el azar, pero que en realidad es la Providencia, porque Él siempre está detrás de toda suerte de casualidad, siendo la causa de todo lo que nos mueve al bien, o sea, porque Dios lo quiso, sin pensarlo yo y sólo movido por el que mueve todas las cosas, sin violentarlas, pero sin dejar de amarlas y atraerlas, me puse a ver una bonita película que ya había visto antes. Una de esas películas que te dejan el alma en suave armonía. No era una gran película, de una temática importante, sino de una dulce armonía de afectos, de esos que marcan el alma. Una bonita película, de esas que logran despertar en el alma un sinnúmero de emociones, que te quedan gustando y enseñando, más allá de las mismas imágenes y de la película misma.

Ver aquella bonita película me trajo a la memoria tantas otras y, sobre todo, pensar en lo que produce en el alma el recuerdo de esas bonitas películas. Cuánto más cuando se refieren a historias reales, verdaderas. Porque entonces, además de la armonía de los sentidos, producen una gran tranquilidad y confianza en el alma, ya que lo que agrada y entusiasma, ha resultado posible y real. Por lo tanto, también imitable.

Cuando, al encender la imagen, se presentó ante mi la historia que ya conocía representada, que tanto me había gustado y emocionado, todo en mi se dispuso a revivirlo. Hasta me acomodé distinto en el asiento que ocupaba y busqué que nada, ni nadie, me interrumpiera de aquel revivir la experiencia de armonía que la película había dejado en mi interior en otras oportunidades. Ya estaba empezada, pero no hacía falta volver al principio, porque el recuerdo era muy vívido y toda la historia fluyó al instante, como recuerdo presente. Y me dejé llevar. Y me emocionó de nuevo. Y me transportó a ese momento único de la primera vez que la vi. Y despertó de nuevo en mi todo el conjunto armonizador de sentimientos de que resultó capaz para mi. No voy a contarle de qué película se trata porque eso es lo de menos. Al fin y al cabo, sobre gustos, se ha escrito mucho y cada cual tiene su propia biblioteca.

Ha comenzado la Cuaresma. ¿Qué tiene que ver? Es que nos hemos dispuesto a revivir las escenas de una bonita película, que ya hemos visto antes y tantas veces. Se trata no de una ficción agradable, sino de una historia de amor real, histórica y actualísima. Porque el amor es siempre vivo y actual, si es verdadero. Vamos a revivir la historia de amor más grande de la humanidad, la que nos lleva a Dios, al Amor. Revisemos nuestro proyecto cuaresmal, preparemos todo bien y dejémonos llevar hacia la Pascua.